A veces, el cuerpo nos da pistas bastante claras de cómo deberían funcionar las cosas. La nariz, por ejemplo, no solo está ahí para que disfrutemos del aroma de un café recién hecho o de una tormenta de verano. La nariz tiene un papel crucial en nuestra salud, aunque es muy común que pasemos por alto su función y que la boca se convierta en la protagonista de algo que no le corresponde: la respiración.
Explico a todos mis pacientes la importancia de la respiración nasal. Es interesante cómo damos por hecho que el simple acto de respirar puede hacerse de cualquier forma. Pero, ¡atención! Si no comes por la nariz, ¿por qué respirar por la boca?
Entonces… ¿por qué podemos coger aire por la boca?
Evolutivamente, respirábamos por la boca cuando demandábamos más oxígeno, como cuando escapábamos de un peligro o cazábamos una presa. Esto activaba nuestro sistema simpático, también conocido como el de «lucha o huida»: sube la presión arterial, el pulso cardíaco, y el cuerpo pone a nuestra disposición todas sus herramientas para que logremos nuestro objetivo. Este mecanismo quedó grabado en nuestros genes, transmitiéndose generación tras generación.
Ahora, esta ruta se ha vuelto bidireccional, en un fenómeno conocido como activación de feedback o retroalimentación adaptativa, lo cual juega en nuestra contra:
Cuando nos perseguía un león, respirábamos por la boca; y ahora, cuando respiramos por la boca, el cuerpo interpreta que nos persigue un león.
El resultado es un estado constante de activación del sistema simpático, con hormonas como el cortisol inundando nuestro torrente sanguíneo, trayendo consigo toda la carga de estrés y agotamiento que esto conlleva.
Óxido nítrico, el gas nasal de la salud
Por eso, al respirar por la boca, nos privamos también de los beneficios de un gas “mágico” que se produce en las fosas nasales: el óxido nítrico. Suena técnico, pero el óxido nítrico fue tan importante que, en 1998, sus descubridores recibieron el Premio Nobel.
Es un compuesto capaz de funcionar como analgésico, antiséptico, es vasodilatador, disminuye la presión arterial, promoviendo la dilatación de los vasos sanguíneos y facilitando el flujo de oxígeno por el cuerpo. Y sí, solo se genera de manera óptima cuando respiramos por la nariz.
No es raro que en corrientes como el tantra o el yoga (pranayama) la respiración nasal sea la protagonista por los efectos a nivel corporal que son notables durante su práctica.
Y es que como si de una pastilla sublingual se tratara, el efecto del óxido nítrico es inmediato, de verdad, la próxima vez que te duela algo, prueba a respirar por la nariz de forma profunda y obsérvate. (Importante, quizá no puedas respirar por la nariz como deberías, sigue leyendo)
De hecho, cuando sellamos la boca, colocamos la lengua en el paladar y respiramos como corresponde, contribuimos no solo a una oxigenación óptima sino también al crecimiento y desarrollo del maxilar y de las fosas nasales.
«La función hace la forma»
Por esto, si no hay función, no hay forma, o dicho de otra manera: lo que no utilizamos, se atrofia.
Es muy común que ahora que empiezas a ser consciente de por donde respiras, notes que te cueste respirar por la nariz. O quizá seas de los que piense: «yo respiro de maravilla». Pero créeme cuando te digo, que el 99% de mis pacientes alucina cuando le enseño lo que es respirar de verdad.
Cuando rehabilitamos la función respiratoria, se abre un nuevo mundo, los tejidos se oxigenan, todo funciona mejor, incluso la vida, se ve de otra manera.
Nuestro cuerpo es una máquina bien diseñada que, cuando se utiliza correctamente, se autoajusta y mantiene. Respirar bien favorece el equilibrio de nuestro sistema orofacial y apoya las funciones neurovegetativas que influyen en todo el organismo, como la masticación y la deglución.
Es importante rehabilitar estas funciones: la forma en que respiramos afecta directamente al crecimiento óseo y a la alineación dental, y no, esto no es solo para niños. Si notas que respiras mayormente por la boca o si tienes la boca entreabierta con frecuencia, quizá sea momento de replantearte un cambio.
Respirar es, al fin y al cabo, el acto más simple que hacemos cada día. Y, aunque la naturaleza nos da una opción muy clara, la nariz, no siempre la elegimos.
Respiración oral, enemigo público número uno.
Como ya habrás podido intuir, respirar por la boca es el peor hábito de salud que podemos tener, se puede dar de la manita con comer ultraprocesados o el sedentarismo, y no exagero.
Respirar por la boca no sólo deja sin saliva a encías y dientes, aumentando la predisposición a caries y gingivitis, sino que está directamente relacionada con trastornos del sueño, retraso en el crecimiento de niños, deterioro de las funciones cognitivas (perdida de memoria, retraso escolar, TDAH), hipertensión, obesidad, depresión…
Pero no es de extrañar cuando ya hemos relacionado la respiración oral con una hiperactivación del sistema simpático.
¿Necesitas más motivos para empezar a cerrar la boca?
¿Te atreves a probar lo que realmente significa una respiración completa?
Importante
Antes de sumarte a modas como el mouth taping (poner esparadrapo para cerrar la boca mientras duermes), consulta un odontólogo especialista en vías aéreas.
En Smileproject nos hemos preocupado por formarnos en rehabilitación de funciones neurovegetativas, si tienes cualquier duda escríbenos, estaremos encantados de ayudarte.
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